«Lo prometo» es una frase breve con consecuencias sorprendentemente caras cuando se usa como puntuación decorativa.
Por qué esta pequeña ofensa sale tan cara
Los planes cambian y todos cometemos errores. Lo irritante es prometer a la ligera para resolver la conversación presente y olvidarlo en cuanto resulta incómodo.
Las faltas familiares tienen una ventaja especial: quien las comete suele conocer tus rutinas, tus puntos débiles y el armario exacto donde están las galletas buenas.
La perspectiva contable totalmente extraoficial
Petty Invoice valora la falta en 60,00 €. El cálculo no es economía, derecho ni contabilidad; es la antigua disciplina de convertir la irritación en un número con dos decimales.
Concepto facturado: Cargo por depreciación de la confianza ante promesas usadas como soluciones temporales y olvidadas al primer inconveniente.
Respuesta administrativa recomendada
Factura la depreciación de la confianza. No hace falta tribunal; solo contabilidad mezquina.
La gracia está en el contraste: una pequeña molestia conocida recibe el solemne papeleo de un departamento financiero. Cuanto más desproporcionada sea la burocracia, mejor funciona el chiste.