Le da igual qué comáis. ¿Pizza? No. ¿Curry? No. ¿Pasta? No le apetece. Al parecer, «cualquier cosa» es un restaurante muy exclusivo.
Por qué esta pequeña ofensa sale tan cara
La trampa delega todas las decisiones y conserva un derecho de veto ilimitado. Es menos planificación de la cena y más contratación hostil.
La vida en pareja se construye con pequeños rituales. Por ser pequeños, romperlos puede parecer ridículo desde fuera y resultar espectacularmente irritante desde dentro.
La perspectiva contable totalmente extraoficial
Petty Invoice valora la falta en 25,00 €. El cálculo no es economía, derecho ni contabilidad; es la antigua disciplina de convertir la irritación en un número con dos decimales.
Concepto facturado: Honorarios de consultoría por rechazar cada propuesta de cena tras delegar la decisión con un «me da igual».
Respuesta administrativa recomendada
Cobra honorarios de consultoría por cada propuesta rechazada y disfruta de la excepcional satisfacción de una burocracia documentada.
La gracia está en el contraste: una pequeña molestia conocida recibe el solemne papeleo de un departamento financiero. Cuanto más desproporcionada sea la burocracia, mejor funciona el chiste.