La sala se queda en silencio, alguien estudia la moqueta y el bromista anuncia que «ahora la gente es demasiado sensible».
Por qué esta pequeña ofensa sale tan cara
Un chiste puede fracasar sin convertirse en un tribunal. La factura es para quienes insisten en repetir y confunden la incomodidad con una petición de bis.
Las tonterías del trabajo irritan especialmente porque el calendario, la jerarquía y la descripción del puesto dan a las molestias corrientes la seguridad de una política oficial.
La perspectiva contable totalmente extraoficial
Petty Invoice valora la falta en 10,00 €. El cálculo no es economía, derecho ni contabilidad; es la antigua disciplina de convertir la irritación en un número con dos decimales.
Concepto facturado: Recargo de vergüenza ajena por material que provoca más inspección de la moqueta que risas.
Respuesta administrativa recomendada
Cobra una modesta tasa de vergüenza ajena e invierte lo recaudado en mejor material.
La gracia está en el contraste: una pequeña molestia conocida recibe el solemne papeleo de un departamento financiero. Cuanto más desproporcionada sea la burocracia, mejor funciona el chiste.